
Se nos agotó el amor, en la partida,
en el vuelo de ave que cumplimos,
destilé llanto, por lo que vivimos.
Cada uno siguió su propia vida…
Explorando la tierra prometida,
no se porque hechizo consentimos;
sorber aquella pasión que bebimos,
aún sabiendo, quedaría una herida
Aquella llamarada, no ardería,
los senderos nos fueron distanciando,
marchamos, fingiendo cercanía.
Echemos a la vida valentía,
que aparente que ya no queda nada,
y vivamos sin soñarnos cada día.
Mariola L.